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Música para tres iglesias

Wie wunderbarlich / Was mein Gott will, J.S. Bach

Cementerio inglés, Málaga 2017

Why fum`th in fight, Tallis

Cementerio inglés, Málaga 2017

 

    Why fum'th in fight, de Thomas Tallis (c.1505-1585)

    Peccantem me quotidie, de Cristóbal de Morales (c.1500-1553)

    Quis dabit occulis, de Ludwig Senfl (c.1486-1543)

    O Welt, ich muss dich lassen, de Michael Praetorius (1571-1621)

     Ein feste Burg, de Hans Leo Hassler (1564-1612)

     Antes que comáis a Dios, de Francisco Guerrero (1528-1599)

     Ich bin's (Matthäus-Passion), de J. S. Bach (1685-1750)

     O vos omnes, de Tomás Luis de Victoria (c.1548-1611)

     Wie wunderbarlich (Matthäus-Passion), de J. S. Bach.

     Was mein Gott will (Matthäus-Passion), de J. S. Bach.

     Stabat Mater, de Juan Gutiérrez de Padilla (Málaga, 1590-1664)

     Bin ich gleich (Matthäus-Passion), de J. S. Bach.

     Tristis est anima mea, de Juan Gutiérrez de Padilla

     Dein Will' gescheh', Herr Got (Johannes-Passion), de J. S. Bach

     Befiehl du deine Wege (Matthäus-Passion), de J. S. Bach

    Wenn ich einmal so schieden (Matthäus-Passion), de J. S. Bach

     Versa est in luctum, de Alonso Lobo (c.1555-1617)

     Verleih uns frieden, de Félix Mendelssohn (1809-1847)

     Ach, Herr (Johannes-Passion), de J. S. Bach.

 

     Remember not, Lord, our offences, de Henry Purcell (1659-1695)

 

Duración: 1h 30'

Hace 500 años daba comienzo en Sajonia la rebelión religiosa de Martin Luther, que pronto adquirió tintes políticos, creando una brecha entre la Europa meridional, católica, y la septentrional, que se fue dividiendo en diferentes iglesias nacionales sin guardar obediencia al papa. Fue un viaje con pocas vueltas atrás, que cinco siglos más tarde, en el terreno de lo religioso, ha cerrado heridas, pero culturalmente ha esculpido a las naciones según su confesión. Además, la Reforma significó el acicate que llevó al Norte al despegue económico, mientras el Sur perdía el carácter de potencia que venía manteniendo, con altibajos, desde la Antigüedad. Maximiliano I fue el último emperador del Sacro Imperio que murió feliz, sin guerras de religión, puesto que el hispanizado Carlos V sufrió el nacimiento y desarrollo político-religioso de este cisma sin precedentes, hasta su retiro en Yuste. A Carlos V sirvió la música funeral de Morales (Peccantem me quotidie) y a Maximiliano se dedicó el motete funeral Quis dabit occulis.

 

La música, como toda expresión cultural, no pudo quedar ajena a estos acontecimientos, y así lo ponemos de manifiesto en nuestro programa. Por un lado, el coral luterano, generalmente con textos y melodía del propio Martin Luther, exigía la alfabetización musical y textual de todo el pueblo, para que la fe, en el lenguaje más llano, contagiara cada momento. De la iglesia luterana presentamos los corales de Praetorius, Hassler y Bach. Tampoco nos olvidamos de Mendelssohn, el descubridor de Bach 70 años después de su muerte. Por otro lado, el motete y otras formas musicales practicadas por el catolicismo, cuyos ejemplos hemos sacado de compositores hispánicos y sobre todo andaluces: Morales, Guerrero, Lobo, Gutiérrez de Padilla... Como ejemplo más evidente de iglesia nacional, las exquisitas creaciones anglicanas que enmarcan el programa de esta noche, dos sinceras súplicas de Tallis y Purcell, la primera de ellas famosa por haber servido de base a la Fantasía de Ralph Vaughan Williams en pleno siglo XX.

 

Sin embargo, muestra de que la música, a fin de cuentas, es el lenguaje más universal, está en que Johann Sebastian Bach, adalid de la música luterana, se ha convertido en el maestro a seguir por generaciones de músicos ateos o de cualquier religión, y él mismo escribió una gran misa católica sin mediar encargo. Si hay un instrumento útil para la paz (y para la discordia), ese es la música.

Stabat Mater, Juan Gutiérrez de Padilla

Convento Carmelitas Descalzas de San José 2016

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